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Joseph Robinette Biden Jr., más conocido como Joe Biden y recién electo presidente 46 de Estados Unidos, es el segundo católico que tomará posesión de la Casa Blanca después de John F. Kennedy. En 1960, el también demócrata Kennedy tuvo la misión de convencer a la nación de que un católico podía gobernar un país de mayoría protestante, sin interferencia del Vaticano. Biden tiene ahora por delante, luego de una larga, histórica y reñida contienda presidencial, un reto más grande: no solo gobernar una nación polarizada y profundamente dividida, a la cual ha prometido unidad y sanación, sino demostrar que su afiliación religiosa no será un obstáculo en este complejo proceso. Criado en un hogar católico irlandés, Biden se valió de la fe como tema de campaña en el último año, mostrando empatía por las víctimas de la pandemia de coronavirus y resaltando la premura de curar "el alma" de la nación. "El trabajo que tenemos por delante será arduo, pero les prometo esto: seré un presidente para todos los estadounidenses, ya sea que votaron por mí o no. Mantendré la fe que han depositado en mí", fueron sus primeras palabras como presidente electo. El candidato demócrata de la carrera presidencial de este 2020, que lleva habitualmente un rosario en su bolsillo, dijo la noche del sábado desde Delaware: "No somos enemigos. Somos estadounidenses. Tenemos que dejar atrás la ira y la demonización". Durante su primera mañana como presidente electo, asistió a misa. La Iglesia católica en Estados Unidos, tan dividida como la nación A pesar de sus expresas intenciones de unir nuevamente al país, Biden enfrente reto doble, pues, como la nación misma, la Iglesia católica en Estados Unidos también tiene una honda división. Aún es pronto para saber si como grupo de votantes los católicos, que en la contienda de 2016 abandonaron el partido demócrata y votaron por Trump, fueron clave en la victoria de Biden o qué esperan obtener de su mandato, pero el demócrata sí logró voltear a su favor los estados de Wisconsin, Michigan y Pensilvania. La Iglesia católica estadounidense mantiene una fría batalla entre lo que se conoce como católicos culturales y católicos tradicionales, en la que el aborto es uno de los temas medulares. En los último año, Biden, que defiende la enseñanza social católica y se define como católico cultural y teológico, ha hecho concesiones en las férreas creencias católicas para atraer a un segmento más amplio de votantes demócratas. ¿Cuál es la postura de Biden con respecto al aborto? A lo largo de su extensa carrera política, Biden ha tenido diversas posturas con respecto al derecho de las mujeres al aborto. Durante años, defendió la Enmienda Hyde, que prohibe el uso de dinero federal para financiar abortos, postura que cambió apenas en 2019 durante su campaña presidencial, en la que abogó por derogar la enmienda. En 1974, Biden dijo: "No creo que una mujer tenga por sí sola el derecho a decir qué debería pasar en su cuerpo", y años después, en 2006, votó en contra de la interrupción del embarazo en el último trimestre. "No considero que el aborto sea una elección y un derecho. Creo que es siempre una tragedia. Creo que debería ser escaso y seguro, y creo que nos deberíamos concentrar en cómo reducirlos", expresó en aquel entonces. Ya en los comicios de 2012, cuando se enfrentó a Paula Ryan por la reelección de la administración Obama, Biden daba pistas de que su postura ante este tema se estaba oxigenando, a la par que lo demandan las luchas por las libertades individuales en el país. "Acepto la posición de mi iglesia con respecto a que la vida comienza en la concepción. Es el dictamen de la iglesia. Lo acepto en mi vida personal, pero me niego a imponerla sobre otras personas igualmente devotas, cristianas, musulmanas y judías". Fue precisamente durante los debates por la candidatura demócrata el pa...

