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Cuando obedecemos la voz de Dios cumplimos el propósito de Dios en nuestra vida y nos convertimos en unas mariposas con propósito. Nuestra obediencia nos trae felicidad y bendiciones.
Cuando obedecemos la voz de Dios cumplimos el propósito de Dios en nuestra vida y nos convertimos en unas mariposas con propósito. Nuestra obediencia nos trae felicidad y bendiciones.