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Piensen por un momento en la persona más difícil que conocen. Alguien que, a los ojos de todos, parece irrecuperable: un jefe corrupto, un familiar rebelde, un criminal conocido o quizás alguien que hoy mismo está lejos de Dios.
Con honestidad, preguntémonos: ¿Realmente creen que Dios tiene el poder para transformar a esa persona?
Muchos de nosotros luchamos con esa pregunta. Miramos la realidad y pensamos: “Esa persona ya está demasiado lejos”. Pero la Biblia está llena de historias que nos recuerdan que la gracia de Dios es más grande que la peor historia humana


