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Dios siempre conoce nuestras necesidades reales y lo que está en nuestros corazones. Quiere que recurramos a la oración para pedir lo que necesitemos. Debemos hacerlo de manera directa, sin rodeos y sin miedo. No importa la relación que hayamos tenido con nuestros padres terrenales; Él siempre estará presente y nunca nos condenará. Debemos comunicarnos con Él de manera sincera y en cualquier momento. No existe un libro de instrucciones ni un ritual específico para tener una comunicación auténtica con nuestro Padre celestial. Lo que debemos tener en cuenta es que también debemos perdonar el daño que nos hayan causado, así como Dios perdona todos nuestros pecados.



