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Reflexionamos el texto bíblico de Mc 7,1-13 en el cual Jesús nos dice que NO debemos de estar vigilando los comportamientos externos de los hermanos y que en cambio vigilemos nuestra propia manera de adorar a Dios no sólo con los labios, sino con el corazón y un compromiso verdadero de amarlo a través del amor a quienes nos rodean. De lo contrario seguiremos siendo fieles ¡hipócritas!


