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Hebreos Cuídense, hermanos, de que ninguno de ustedes tenga un corazón pecaminoso e incrédulo que los haga apartarse del Dios vivo. Más bien, mientras dure ese «hoy», anímense unos a otros cada día, para que ninguno de ustedes se endurezca por el engaño del pecado.Escuche una frase esta semana que me ha tenido pensando:Unos días Dios calma la tormenta, otros días Dios calma al marinero.

