Show notes
Resumiendo, la “receta” del Buda para el equilibrio emocional incluye una buena dosis de ecuanimidad (la cual mantiene el apego y la aversión bajo control), y un corazón habitado por la calidez, la apertura, la ternura y el cuidado. Es simple, pero no fácil, y es por eso que necesitamos practicar, cultivando nuestra mente como un jardinero que cultiva su huerto.

